Anécdotas divertidas

Cuando tienes una discapacidad, o cualquier dificultad añadida a tu día a día, puedes optar por la actitud de enfadarse contigo y con el mundo, y ponerte más trabas e impedimentos de los que ya tienes, o tratar de superarte cada día, y asumir y hacer las cosas con humor.
El humor, siempre he dicho que el sentido del humor salva la vida, estoy segura de que la mía la salvó en muchos momentos, y lo sigue haciendo.

Anecdotas divertidas
Foto es tomada en Nepal, con una de esas niñas que preguntan de manera natural.

Estas dificultades añadidas de las que hablo, te ponen a veces en situaciones y en tesituras, que de verdad pueden llegar a resultar muy divertidas, y hacer el camino y el aprendizaje mucho más ameno, y además, después, siempre tienes anécdotas que contar y de que reírte, que nunca viene mal.

He tratado de rememorar algunas, y porque no, iré añadiendo nuevas, ahí van:

  1. Mi secreto mejor guardado, o no (las manchas siempre me delatan), me mancho siempre al abrir latas o cortar cosas porque me apoyo las cosas en el costado para abrirlas, y lo confieso, les echo las culpas a mis niños en esas ocasiones en que la gente me dice “uy, te has manchado”.
  2. Cuando era pequeña decía que me había pillado un tren, no se si era una forma de protegerme o de divertirme, o de ambas, pero me daba seguridad.
  3. Todavía nos reímos cuando recordamos mi amiga y yo, un día en que ella toda agobiada y cargada de cosas me dijo :” jolines, me faltan manos” , y yo le contesté: “Pues anda que a mi”.
  4. Me sigo divirtiendo cuando voy con la calle y encuentro gente que se manera descarada da codazos a su a acompañante para que se giren a mirarme, a posta me escondo el brazo, porque lo más divertido es ver como se giran como si fueran la niña del exorcista sin conseguir su propósito y de van con toda su curiosidad sin resolver a casa.
  5. Por el contrario adoro la naturalidad y espontaneidad con la que me preguntan los niños.
  6. Los graciosos de mis hermanos y mis tíos se buscaron la manera de divertirse ellos y de fastidiarme a mi, atar el trozo de manga que queda colgando a la silla donde estaba sentada sin que me diera cuenta,o dándome, pero ya era tarde, me daba una rabia!, hoy me hace reír mucho el recordarlo.

Y bueno puedo seguir y seguir, y lo haré si queréis, pero con esto sólo quiero dar un claro ejemplo de que la actitud lo es todo, que se nosotros depende, y que como mi hermano David y yo hemos dicho siempre: El sentido del humor salva la vida.

Namasté

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