¿Por qué sin prótesis?

Por eso de que nacemos en la familia que elegimos, porque es la que necesitamos para nuestro camino.

Cuando nací hace 39 años, una ecografía no te decía ni te preparaba para saber que un bebé llegaría al mundo con agenesia para romperte todos los esquemas.

Me han hablado (yo no lo recuerdo), de ese momento en que mi familia me recibe y me ve por primera vez, y de repente un mar de dudas y de preocupaciones invadió a todos, “¿qué hacemos ahora?”, “¿qué será de ella?”, “¿cómo se las arreglará en la vida?”.

4 generaciones de mujeres de mi familia juntas.

Todas esas preocupaciones les llevó claro, a buscar alternativas y formas de darme una vida mejor, una de ellas, plantarme con toda la buena intención una prótesis que no era más que un trozo de plástico duro que se enganchaba a mi codo quitándome toda movilidad, y se sujetaba con unas correas alrededor de mi pecho tipo cinturón de seguridad (podéis reiros visualizando el armatoste), también me cuentan que no dejaba de llorar cuando me lo ponía, cosa que hizo que mi abuela Josefa, un ser maravilloso y especial, un día de plantase y dijera : “a la niña ya no se le pone más el brazo, es meramente estético y ella aprenderá a hacer las cosas sin el, no lo necesita”.

Y supongo que ese hecho, y que con el tiempo y perspectiva todos nos relajamos, y vamos aceptando las cosas y viéndolas con más naturalidad, mi familia empezó a tratarme como uno más, mi madre respondía a mis “no puedo”, con un “haz un poder” (con el tiempo llegué a ver lo maravilloso de esta frase), mi abuela se empeñó en que aprendiera hasta a coser, y todos, absolutamente todos en que nunca me sintiera diferente.

No hay nada en esta vida más bonito que quien te quiere y te acompaña crea en ti.

Por eso nunca llevé prótesis, por eso, este blog se llama “Con uno y medio”, porque todos ellos me decian, “No tienes uno, tienes uno y medio.”

Y por eso se que elegí a mi familia, que es la familia que necesitaba y quería para este parte de mi evolución y de mi camino.

Gracias familia por quererme, acompañarme y creer en mi Y en mis posibilidades.

Namasté.