El verano ya llegó

Llevaba unos días sin publicar, y es que han empezado las vacaciones de verano y hacernos al nuevo ritmo, preparar la casa, actividades dentro y fuera me ha llevado un poco de tiempo, reconociendo que tambien me gusta improvisar, vivir al día, y hacer cositas que vayan surgiendo sobre la marcha en base a los intereses de los peques, pero ya se sabe que con ellos hace falta un poquito de todo, un poco de juego dirigido, un mucho de juego libre.

Este verano tenemos además a una inquilina, mi sobrina de 11 años Sofía pasa las mañanas con nosotros, así que la cosa se pone más divertida si cabe.

El verano ya llegó

Y así es y va a ser nuestro verano; mañanas de actividades de repaso y creativas, siestas de juego en casa donde la mami intenta estar atenta a que pasa dando pequeños cabezazos de sueño por las esquinas, tardes de piscina, playa, parque y paseo, noches de sueño y calor.

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Taller sobre discapacidad en el aula infantil

En la clase de mi hijo Addar (aula infantil 5 años), durante el último trimestre la profesora organizó unos talleres muy interesantes y divertidos tanto para los niños como para nosotros los papás.

Yo como trabajo con discapacidad y tengo una discapacidad, pensé que sería fácil, pero unos días antes me entraron las dudas,… ¿lo entenderían?, ¿cómo reaccionarían los niños?, y sobre todo ¿cómo reaccionaría mi hijo al ver que sus compañeros me preguntaban y éramos el centro de atención?…

Finalmente decidí relajarme y actuar con naturalidad, como siempre he hecho.

Alumnos de colegio Els Tolls participando en el taller.

Llegó el día y ver sus caras expectantes me llenó de ganas y de ilusión, hablamos sobre que es la discapacidad (física, intelectual y sensorial) enfocándolo desde que todos somos diferentes y que hay personas que necesitan hacer las cosas de manera diferente, opinaron,preguntaron con naturalidad.

Les conté el cuento “por cuatro esquinitas de nada” donde un cuadrado intenta pasar por una puerta circular, y tras intentar cambiar de muchas maneras, e incluso pensar en cortar sus esquinas llega junto con sus amigos que sin todos círculos a la conclusión de que lo que debe cambiar es la puerta y no él.

Y finalmente les preparé un manual con el alfabeto y algunas palabras y frases básicas en lengua de signos, esto les encantó, practicaron su nombre, y se quedaron encantados con la idea de practicar en casa con sus papás y familia.

Terminó el taller y me rodearon el un círculo dándome un gran abrazo y las gracias por el taller, un abrazo que pude sentir cargado de sinceridad,cariño y mucho calor… del de verdad.

Addar disfrutó como uno más, y yo… además aprendí una lección: si todos mirasemos la discapacidad como la ven los niños, no tendríamos que hablar de integracion, inclusión, ni tan siquiera normalización, simplemente, de maneras diferentes de hacer y de ser, de diversidad y de empatía.

Y yo me pregunto, ¿Qué nos hace perder a medida que crecemos esa forma tan pura y natural de ver las cosas?

Namasté