Por qué?… no lo sé

El otro día, hablando con un compañero de trabajo sobre el blog y su contenido, sobre cómo ha sido mi vida en diferentes momentos (infancia, cambio de colegio, adolescencia, con su revolución hormonal, el despertar de los primeros amores y las primeras visitas a la discotecas y bares de moda incluidos), y de cómo me había enfrentado o lo había vivido desde mi discapacidad.

El me decía que yo no tenía actitud de haber “sufrido” situaciones tipo bulling, que te rechace un chico que te guste, o que te digan “no creemos que seas apta para este trabajo”, y yo le decía, es cierto, no siento haberlas sufrido, pero las he vivido, y por qué no siento que lo haya sufrido, aún habiéndolas vivido, no lo sé.

Y echando la vista atrás, y pensando sobre el tema, me doy cuenta de que somos el resultado de tantas cosas, que sería imposible decir, “soy así por esto”, nuestros genes, nuestros padres, hermanos, compañeros de colegio, profesores, un momento, una canción, una película, una situacion vivida, una frase que marca, …todos, absolutamente todos van dejando huella y haciendo la persona que somos, todos ellos y nuestro propio ser, ese que tampoco sabes de donde, hace que brote de ti esa fortaleza interna que va dando forma a todo eso que va determinando y haciendo la persona que eres.

Y yo, no soy diferente a nadie en ese sentido, todos somos el resultado de una conjunción de muchas pequeñas cosas.

No se si viene muy al caso o no, pero me gustaría terminar este post con una de mis frases favoritas, una de esas que te marcan, y que yo me adjudiqué cómo mantra:

“Y como no sabía que no podía, lo hizo”.

¿Por qué sin prótesis?

Por eso de que nacemos en la familia que elegimos, porque es la que necesitamos para nuestro camino.

Cuando nací hace 39 años, una ecografía no te decía ni te preparaba para saber que un bebé llegaría al mundo con agenesia para romperte todos los esquemas.

Me han hablado (yo no lo recuerdo), de ese momento en que mi familia me recibe y me ve por primera vez, y de repente un mar de dudas y de preocupaciones invadió a todos, “¿qué hacemos ahora?”, “¿qué será de ella?”, “¿cómo se las arreglará en la vida?”.

4 generaciones de mujeres de mi familia juntas.

Todas esas preocupaciones les llevó claro, a buscar alternativas y formas de darme una vida mejor, una de ellas, plantarme con toda la buena intención una prótesis que no era más que un trozo de plástico duro que se enganchaba a mi codo quitándome toda movilidad, y se sujetaba con unas correas alrededor de mi pecho tipo cinturón de seguridad (podéis reiros visualizando el armatoste), también me cuentan que no dejaba de llorar cuando me lo ponía, cosa que hizo que mi abuela Josefa, un ser maravilloso y especial, un día de plantase y dijera : “a la niña ya no se le pone más el brazo, es meramente estético y ella aprenderá a hacer las cosas sin el, no lo necesita”.

Y supongo que ese hecho, y que con el tiempo y perspectiva todos nos relajamos, y vamos aceptando las cosas y viéndolas con más naturalidad, mi familia empezó a tratarme como uno más, mi madre respondía a mis “no puedo”, con un “haz un poder” (con el tiempo llegué a ver lo maravilloso de esta frase), mi abuela se empeñó en que aprendiera hasta a coser, y todos, absolutamente todos en que nunca me sintiera diferente.

No hay nada en esta vida más bonito que quien te quiere y te acompaña crea en ti.

Por eso nunca llevé prótesis, por eso, este blog se llama “Con uno y medio”, porque todos ellos me decian, “No tienes uno, tienes uno y medio.”

Y por eso se que elegí a mi familia, que es la familia que necesitaba y quería para este parte de mi evolución y de mi camino.

Gracias familia por quererme, acompañarme y creer en mi Y en mis posibilidades.

Namasté.

Taller sobre discapacidad en el aula infantil

En la clase de mi hijo Addar (aula infantil 5 años), durante el último trimestre la profesora organizó unos talleres muy interesantes y divertidos tanto para los niños como para nosotros los papás.

Yo como trabajo con discapacidad y tengo una discapacidad, pensé que sería fácil, pero unos días antes me entraron las dudas,… ¿lo entenderían?, ¿cómo reaccionarían los niños?, y sobre todo ¿cómo reaccionaría mi hijo al ver que sus compañeros me preguntaban y éramos el centro de atención?…

Finalmente decidí relajarme y actuar con naturalidad, como siempre he hecho.

Alumnos de colegio Els Tolls participando en el taller.

Llegó el día y ver sus caras expectantes me llenó de ganas y de ilusión, hablamos sobre que es la discapacidad (física, intelectual y sensorial) enfocándolo desde que todos somos diferentes y que hay personas que necesitan hacer las cosas de manera diferente, opinaron,preguntaron con naturalidad.

Les conté el cuento “por cuatro esquinitas de nada” donde un cuadrado intenta pasar por una puerta circular, y tras intentar cambiar de muchas maneras, e incluso pensar en cortar sus esquinas llega junto con sus amigos que sin todos círculos a la conclusión de que lo que debe cambiar es la puerta y no él.

Y finalmente les preparé un manual con el alfabeto y algunas palabras y frases básicas en lengua de signos, esto les encantó, practicaron su nombre, y se quedaron encantados con la idea de practicar en casa con sus papás y familia.

Terminó el taller y me rodearon el un círculo dándome un gran abrazo y las gracias por el taller, un abrazo que pude sentir cargado de sinceridad,cariño y mucho calor… del de verdad.

Addar disfrutó como uno más, y yo… además aprendí una lección: si todos mirasemos la discapacidad como la ven los niños, no tendríamos que hablar de integracion, inclusión, ni tan siquiera normalización, simplemente, de maneras diferentes de hacer y de ser, de diversidad y de empatía.

Y yo me pregunto, ¿Qué nos hace perder a medida que crecemos esa forma tan pura y natural de ver las cosas?

Namasté

De culpas y culpables

Nos la inculcamos la hacen sentirnos la autoimponemos,… sentimientos de culpa por esto y por lo otro, responsabilidades sobre nuestras cosas y actos ,pero además sobre las vidas de los demás, sobre sus circunstancias.

Llevo días pensando y reflexionando sobre esto, en un momento en el que siento que tengo que gritar, soltar y despegar, estos sentimientos me han estado frenando, se acompañan de miedos y de dudas, y se hacen fuertes.

Pero yo me siento mucho más fuerte que ellos sólo por el hecho de ser consciente de que están allí, de disponerme a enfrentarlos, a liberarme ,a tomar decisiones que tengan que ver conmigo, con seguir creando y andando mi camino, porque además siento que al hacerlo, estaré contribuyendo a que mis hijos crezcan como personas libres, seguras, sin miedo a tomar sus propias decisiones, a seguir su camino…. y creceré.

Por eso desde hoy camino, digo caminando, liberándome de culpas, soltando miedos, asumiendo mis errores como aprendizajes,… dispuesta a crecer, dispuesta a seguir.

NAMASTÉ (Hoy en mayúsculas)

Feliz cumpleaños Candela

Los segundos hijos son tan maestros como los primeros, vienen a enseñarte que cosas nuevas y diferentes como que el amor de una madre por los hijos no se divide, sino que se multiplica, que todos esos miedos e incertidumbres que tenías con la primera maternidad siguen, se repiten, pero se salvan de otra manera, que eres capaz, pero también que debes confiar,porque ellos también lo son, son capaces y mucho. Pero sobre todo, que no debe darse nada por hecho.

Hace ya 3 años llegó Candela, en un parto natural después de cesárea, agarrándose a la teta tan segura y confiada como a la vida, fuerte, valiente, observadora, curando heridas, salvando miedos e incertidumbres.

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Aclarando términos

La forma de llamar y nombrar a las cosas también es importante y también marca y determina la forma de ser, vivir y hacer, al igual que de ver, por eso, me ha parecido importante y necesario empezar por aquí, por nombrar y definir, ya que serán palabras y términos que utilizaré habitualmente.

Aclarando términos

Empezaré por definir la palabra Discapacidad  (OMS): Discapacidad es un término general que abarca las deficiencias, las limitaciones de la actividad y las restricciones de la participación. Las deficiencias son problemas que afectan a una estructura o función corporal; las limitaciones de la actividad son dificultades para ejecutar acciones o tareas, y las restricciones de la participación son problemas para participar en situaciones vitales. 
Por consiguiente, la discapacidad es un fenómeno complejo que refleja una interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que vive.

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Quién soy

No se me ocurría mejor manera de arrancar que contándoos quien soy, y por qué he llegado hasta aquí, así que, ahí va:

Soy Ana Mellinas, nací hace 39 años con una particularidad, agenesia de ante brazo derecho; sin tantos tecnicismos, me falta el brazo derecho a partir del codo, el cual si tengo y no sabría que hacer sin el, (pero de esto ya hablaré).

Foto realizada por Ana Carmona.

Y ahí empezó la aventura, si, en ese preciso instante, porque la forma en la que naces determina tu vida, tu personalidad, tus decisiones en los caminos a escoger, y en definitiva, la persona que eres.

Lejos de limitarme, mi discapacidad hizo de mi una persona luchadora, perseverante, e incluso algo cabezota (no queda otra cuando las circunstancias te obligan a intentar las cosas una y otra vez y de diferentes formas hasta llegar a conseguirlas).

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Bienvenido

Con uno y medio nace de la necesidad de compartir mis experiencias, inquietudes, formas de hacer y vivir siendo una mamá con una discapacidad física (Agenesia de antebrazo derecho), pero además de hacer la discapacidad algo visible y normalizado.

Desde este espacio trataré el tema de la discapacidad desde mi visión y perspectiva, pasando por mi infancia, adolescencia, inclusión en el mundo laboral, y hasta llegar a convertirme en una mamá que, además de contar con todos los miedos e incertidumbre de cualquier mamá, tiene los añadidos que aportan el tener discapacidad, y no solo eso, el decidir criar desde el apego, el amor y el respeto.

Desde hoy con ilusión y ganas me embarco en esta aventura donde compartiré contigo mis experiencias como mamá con discapacidad.

Gracias por su visita,

Ana