Porteo

El porteo fue una de esas cosas que llegó a mi vida por pura casualidad, que se convirtió en necesidad y que terminó siendo tan significativo e imprescindible que ha sido en los últimos años mi forma de criar y de vivir, y que hoy día sigue dándome satisfacciones y me sigue gustando cada día más.

Porteo

Conocí el porteo en mis viajes a África y Asia, mucho antes de ni tan siquiera plantearme tener hijos, veía a las madres llevar a sus hijos pegados a ellas, tan a gusto, tan bonito, tan natural, que siempre pensaba: yo llevaré a mis hijos así.

Y si, así tuvo que ser, porque llegado el momento, ya no sólo pensaba en esa parte bonita y natural que tenía muy claro que quería experimentar, sino que me abordó la preocupación de la parte práctica, pues con una sola mano, un bebé,  todos los quehaceres y este ritmo loco y frenético de vida que nos marca la sociedad y que nos auto imponemos no quedaba otra.

Empecé a informarme e investigar ya desde el embarazo: la diferencia entre porteo ergonómico y el no ergonómico, los diferentes tipos de portabebés, cuál se adaptaba mejor a mis necesidades,…

Llegado el momento, no puedo decir más que cosas buenas; me permitió criar como quería, me facilitó la vida en muchos momentos, favoreció mi lactancia, el atender las demandas de mi bebé en todo momento, fortaleció nuestro vínculo,…

Es cierto que tuve que lidiar con comentarios como: “¿no tienes dinero para un carro?”, “Se te va a ahogar”, “tendrá calor” … y un montón de cosas más, (pero bueno, ya sabemos que cuando tienes hijos te salen opinólogos por todas partes).
Pero también surgieron cosas maravillosas como matronas, enfermeras y otras mamás y familias que se empezaron a interesar por el porteo, que me preguntaban o pedían ayuda. De ahí empezaron a surgir talleres y colaboraciones en centros de Salud, en tiendas, con familias, y siguió aumentando mi inquietud por seguir aprendiendo y formándome.

Hoy en día sigo impartiendo talleres y charlas (el próximo día 16 de junio estaré en la sede de la Asociación Criar-te en Villajoyosa, a la cual pertenezco y lo que me hace especial ilusión), lo cual me permite, ahora que mis niños son grandes y empiezan a preferir correr que ir en brazos (aunque por suerte tenemos ratitos aún), ayudar a otras familias y seguir disfrutando de portear, anudar, tocar… Y todo eso que el porteo a mi me aporta de manera personal.

Por todo esto y mucho más gracias Porteo por todo lo que aportas a mi vida y mi crianza.

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